martes, 18 de septiembre de 2012

Un precioso regalo...


Hoy quiero compartir con vosotros, un precioso regalo que me hicieron el día de mi cumpleaños.


Me lo escribió Anaïs, un inmenso farolillo, que se dedica a transmitir luz, allá por donde transita...

Gracias por existir y llenar mi vida de paz y felicidad...

Te quiero preciosa!!! 

Aquí os lo dejo:

El angosto camino que se abre paso entre la obscuridad de un bosque sumido en la noche, impone. Cierro los ojos, respiro profundamente y el alarido de un ave rapaz me sobresalta. Doy un paso dubitativa. En el segundo, hallo cierto coraje que no atisbaba a encontrar momentos atrás, y al tercero, decidida y valiente, me adentra en esa tenebrosidad que abruma. 

Pasa el tiempo mientras camino sin titubeos. No permito que nada me haga desistir. Tropiezo con un tronco, viejo y abandonado, que no esperaba y que no vi, hiriéndome en la mano y la rodilla. Siento la calidez de la herida, aunque no me permito recrearme en el dolor. El suave y fresco olor a tierra mojada dibuja una sonrisa en mi rostro. Me levanto y sigo marchando, aunque cojeo, sin menguar el brío de mi certero caminar. 

No soy capaz de comprender las líneas reales del tiempo, porque no las siento. Tampoco puedo guiarme por lo que me rodea… Ni siquiera veo a luz al final del camino, aunque sé que está ahí. Y por más troncos, piedras o animales que encuentre en la senda que recorro, no cesaré en mi empeño. Por más ajado que llegue mi cuerpo. 

Elevo la vista al firmamento que se abre ante mí entre las copas de los frondosos árboles. Las estrellas me alientan. Siento su respiro acariciando mis facciones al observarlas. Y me llena profundamente de sabor a tregua, a paz, a felicidad desmedida e incertidumbre desdibujada que no me pesa. Soy una minúscula parte del engranaje de ese universo que contemplo, y que me devuelve la mirada con una ternura que me embriaga. 

Pienso por un instante en las horas, días, meses o siglos que pasan a mi alrededor, y que no vislumbro… y siento una punzada de dolor en algún recóndito lugar de mi alma, que me echa en cara que descuide con mi voz o mis palabras lo que mi corazón no olvida. 

La penumbra se ilumina, y una luna llena esplendorosa se muestra ante mí. Alzo el rostro tratando de inundarme con su luz, lográndolo. 

Esa luz que es cálida, dulce, sincera… Esa luz que da paz, serenidad, cariño, sensatez, apoyo… Esa luz que también precisa de aquello que entrega, aunque no lo pida. Esa luz que invade, que reconforta, que acaricia el alma. Esa luz que puedes llegar a amar sin haberla rozado. Esa luz que representa demasiadas cosas como para poder expresarlas con palabras, porque no darían fe de su verdadero significado. Esa luz que, por circunstancias, no he podido corresponder con el afecto y atención que merece y siento. 

Esa luz, eres tú, Maite. 

Feliz Cumpleaños.

Te quiero,

Anaïs

martes, 4 de septiembre de 2012

El verano...



Cuánto tiempo sin escribir...

He echado mucho de menos, ponerme frente al ordenador y abriros mi corazón, pero este verano está siendo muy complicado...

Mi abuela lleva todo el verano muy enferma, e ingresada en un hospital. Es muy fuerte y resiste, pero el sufrimiento que está pasando es complicado de expresar en palabras...

Cuando ves a una persona mayor, sufriendo de esa manera, te planteas lo importante de cuidarse e intentar llevar una vida lo más equilibrada posible. Mi abuela siempre se ha alimentado bien y ha tenido una energía luchadora que nunca le ha dejado que abandonara la batalla. Y eso lo estamos viendo todos los días de este verano...

No sé cómo habrá sido vuestro verano (espero que muy feliz), pero el mío me está enseñando que hasta en las peores situaciones, se puede sonreír, se puede tener ganas de vivir, se puede ver como todos los días sale el Sol y merece la pena seguir viviendo en esta bella Tierra.

Durante todos estos días, he podido meditar sobre la vida, sobre la salud, sobre la enfermedad, sobre lo importante de ser positivo y tener ganas de luchar... Y he llegado a la conclusión, que lo más necesario es tener ganas de seguir viviendo en esta vida, valorando cada segundo, e intentando cuidar nuestro cuerpo como si se tratara del mayor tesoro que habita en esta Tierra.

En muchas ocasiones os he comentado que es importantísimo cuidar nuestro pequeño templo, ya que cuando aparece la enfermedad, es complicado seguir viviendo en las mismas circunstancias, con las mismas ganas y la misma forma de pensar, ya que la enfermedad abruma nuestra mente y la llena de pensamientos negativos...

Tenemos que intentar vivir mimando nuestro cuerpo e intentando alargar lo máximo posible esos días de levantarse de la cama sin dolor, ni sufrimiento físico... Yo hace muchos años que no tengo mañanas sin dolor, pero nunca me olvido de sonreír, y consigo vivir en paz y feliz. Pero como se suele decir, más vale prevenir que curar...

Hoy no me quería despedir sin agradeceros de todo corazón, que sigáis visitando este humilde blog... Más de 12.000 visitas!!! Y qué puedo decir??? Nunca me hubiera imaginado, cuando empecé a escribir aquí, que pudieran interesar mis palabras a tanta gente... Hoy miro asombrada el contador de visitar y sólo os puedo decir GRACIAS... Seguiré mucho tiempo aquí, abriendo mi corazón y compartiéndolo con todos vosotros...

Feliz resto de verano!!!