lunes, 22 de noviembre de 2010

Frase del día


Hoy una preciosa frase de Magdalena Martínez:

"La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón".

Cómo serían nuestras vidas sin la presencia de la música. Creo que todos coincidiríamos en que no serían igual. En mi vida siempre ha estado muy presente, acompañándome en todo momento. Siempre que me encuentro feliz, me pongo esa preciosa canción que me llena de positividad y felicidad. Y cuando estoy triste, siempre tengo una bella melodía que me acompaña para recordarme que el dolor siempre pasa y la luz siempre acaba apareciendo al final del camino. Cuando el amor llega a nuestras vidas, también podemos recurrir a ella para recordarnos constantemente la suerte que tenemos por estar enamorados. Y cuando una relación acaba, nos acompaña para hacernos el dolor más llevadero y recordarnos que la vida es muy bella y siempre merece la pena vivirla. La verdad es que no encuentro mejor compañera de viaje, ya que en todo momento nos puede servir para hacernos la vida más feliz.
Qué nunca la música desaparezca de nuestras vidas, porque como dice Magdalena Martínez, es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Pensamientos del día


Hoy vuelvo con algo que contaros que no está relacionado con ninguna frase...

Pensamientos del día 2

Llevo unos días pensando lo importante que es el perdón en nuestras vidas. No me refiero tanto a perdonar a los seres que nos hacen algo que nos duele, sino a perdonarnos a nosotros mismos. Somos terriblemente injustos a la hora de mirar nuestros defectos y somos capaces de llegar a juzgarnos de tal manera, que llegamos a odiarnos durante mucho tiempo de nuestra existencia. Qué difícil es llegar a quererse sin los complejos y limitaciones de la mente. Cuando miro a mi alrededor, veo a mucha gente sufriendo por esta causa, por no ser capaces de comprender que no siempre podemos ser perfectos y que es lógico que cometamos errores, tanto con nosotros mismos, como con nuestro entorno. Como conté en mi libro, yo he sido capaz de hacerme verdaderas barbaridades a mi misma por el odio tan inmenso que me tenía. No era capaz de ver más allá de la angustia y sólo me dedicaba a reprocharme todo lo negativo que ocurría en mi vida. Me daba igual que la gente pudiera ver en mí todas las cosas positivas que tenía, ya que yo no era capaz de verlas, no era capaz de limpiar mi mirada de dolor y sufrimiento. La mente en ese momento se volvió mi peor enemiga, destrozándome literalmente, hasta tal punto, que ya me daba igual vivir que morir. La vida para mí ya no tenía ningún sentido porque yo no era digna de pertenecer a este mundo. Pero, ¿cuál era la razón real de que yo me encontrara de esa manera? Muy fácil. Había llegado a un nivel de exigencia conmigo misma, que no era capaz de satisfacerme de ninguna de las maneras con mis actos y mi forma de ser. Era tal el nivel de exigencia que tenía, que todo me parecía poco, todo me parecía demasiado insignificante. Encima tenía todo el día a mi mente juzgándome y reprochándome todo lo malo que hacía, todo lo imperfecta que era, todo el daño que estaba causando a la gente que me quería... En ese punto todo se volvió negro y empecé a andar por la vida de puntillas. Pasé mucho tiempo viviendo de esa manera, sin ser consciente del daño tan grande que le estaba haciendo a mi alma, a mi ser, a mi cuerpo...Hasta que un buen día decidí que no podía seguir viviendo de esa manera, que no podía seguir torturándome por todo lo que ocurría a mi alrededor, por todas mis imperfecciones y defectos, por todos los errores que podía haber cometido... El camino de vuelta a la realidad, para ser capaz de poner a la vida color, fue realmente terrible, ya que había instalado en mi mente tantas barbaridades sobre mí misma, que limpiar aquello ha sido el trabajo más duro al que me he tenido que enfrentar. Ser capaz de perdonarme y quererme con mis defectos y virtudes, con mis cosas buenas y malas, con mi dolor y con mi alegría, supuso el mayor de los esfuerzos que he tenido que realizar a lo largo de mi existencia. Ahora que veo todo aquello como un capítulo de mi vida en el que saqué una buena enseñanza, me pongo a mirar a mi alrededor, y veo que es un dolor de alma que tienen muchísimas personas en nuestra sociedad. Todo esto siempre me hace llegar a la misma conclusión: "Los seres humanos siempre acabamos sufriendo por las mismas razones". Todos somos más parecidos de lo que nos creemos y acabamos teniendo los mismos comportamientos dañinos hacia nuestra persona. Por eso creo que ha llegado la hora de intentar perdonarnos y ser capaces de querernos y respetarnos con nuestros defectos y nuestras virtudes.
No dejemos que nuestra mente se vuelva nuestra peor enemiga y nos llegue a acusar de cosas de las que no somos culpables. Empecemos a amarnos y respetarnos, siendo capaces de ver lo que realmente somos, bellos seres que tienen la gran oportunidad de vivir como realmente deseen.

martes, 2 de noviembre de 2010

Frase del día


Hoy una frase de Jacinto Benavente:

"En cada niño nace la humanidad".

Cuando miramos a un niño pequeño, podemos observar como de manera natural siente compasión y bondad por los semejantes. No tiene ningún problema en expresar sus sentimientos en cada momento y únicamente vive para ser feliz y llevar esa felicidad a los seres que le rodean. Todos nacemos con una dulzura en la mirada que es capaz de transmitir amor puro y sincero, lo que ocurre es que con el paso de los años y las experiencias vividas, esa mirada se va endureciendo y no dejamos que transmita realmente lo que llevamos en nuestro corazón. Cuando somos capaces de darnos cuenta de lo que nos ha ocurrido, intentamos dar marcha atrás, pero el trabajo que tenemos que realizar para destruir esa coraza que nos hemos ido colocando a lo largo de los años es tan inmenso, que la desesperación puede hacer que abandonemos antes de comenzar.
Nunca deberíamos permitir que nuestros hijos pierdan esa pureza y esa extraordinaria manera de amar, ya que estarían perdiendo la esencia de la humanidad.