domingo, 30 de agosto de 2009

Frase del día

Como dijo Hipócrates, padre de la medicina:

"Que tu alimento sea tu única medicina, y que tu única medicina sea tu alimento".

Frase del día

Esta vez es una frase de Sócrates:

"Sólo sé que no sé nada".

miércoles, 26 de agosto de 2009

Frase del día

He decidido escribir cada día una frase y voy a empezar por:

"Estoy viv@, con eso me basta".

jueves, 20 de agosto de 2009

El día que decidió hablar

Un buen día, una mujer, una mujer cualquiera que tenía algo que contar, decidió hablar.

Llevaba mucho tiempo callada sin querer contar su verdad, la verdad que tanto daño le hacía, la verdad que todo el mundo sabe, pero que nadie se atreve a contar por el temor al que dirán.

Empezaron a salir palabras de su boca sin descanso, empezaron a salir sin pensar, empezaron a salir porque llevaban mucho tiempo dentro de su alma y ya no podían quedarse más tiempo en el fondo de su corazón escondidas, entre el miedo y el dolor.

Alguien que pasaba por allí la escuchó y empezó a sentir un dolor en el pecho que no podía explicar. Qué le estaba ocurriendo, qué estaba sintiendo dentro de su ser, qué era aquello que le estaba ahogando y que le tenía paralizado por el miedo y el no saber.

Aquella mujer cualquiera seguía hablando sin parar, llevaba demasiado tiempo callada para poder parar. Las palabras chocaban contra sus dientes intentando salir desesperadas, por la boca de aquella mujer cualquiera con algo que contar. Llevaban demasiado tiempo encerradas en el fondo de su corazón y se peleaban entre sí para salir de aquella oscuridad, de aquel rincón tan triste y desagradable, de aquel sitio donde nadie nunca se paró a mirar.

La persona que pasaba por allí, horrorizada por lo que le estaba ocurriendo, no sabía como sacar de su ser lo que sentía. Qué era lo que le había llevado a esa situación, qué poderosa fuerza que nadie veía, estaba siendo capaz de tenerla allí, paralizada, ahogada, con un profundo dolor en su corazón. Intentó por un momento andar, dar un paso hacia delante, seguir con su camino, seguir con su vida perfecta llena de paz y de felicidad, pero no era capaz. Algo la tenía retenida en ese lugar, en aquel lugar donde había una mujer cualquiera con algo que contar.

Aquella persona miró a su alrededor y pudo ver a más personas en su misma situación. Todas aquellas personas habían escuchado a aquella mujer cualquiera, a aquella mujer cualquiera que tenía algo que contar.

Todas estaban paralizadas, nadie podía moverse de aquel lugar. Qué fuerza perversa les tenía paralizadas, sin poder andar, sin poder seguir con su camino, con su vida perfecta llena de paz y de felicidad.

La mujer, que seguía en el mismo sitio, que no se había movido ni un solo milímetro, que no se la notaba ni siquiera respirar, seguía hablando sin parar. Las palabras seguían luchando por salir, tenían tantas ganas de salir esas palabras, que creaban frases en las que muchas veces no se veía el sentido, otras veces se repetían diciendo lo mismo que anteriormente habían dicho, otras veces parecía un niño el que hablaba porque esas palabras llevaban mucho tiempo escondidas en el fondo de su corazón, entre el miedo y el dolor.

Pasó por allí otra persona que oyó a esa mujer cualquiera que tenía algo que contar. Era una persona especial. Era una persona vestida de payaso jugueteando con la verdad. Era una persona que había sido capaz de sacar del fondo de su corazón todas esas palabras que se quedan escondidas, entre el miedo y el dolor.

Miró a su alrededor y descubrió a todas aquellas personas paralizadas, a todas aquellas personas que no se podían mover, que no eran capaz de caminar, que no podían seguir su camino, con su vida perfecta llena de paz y de felicidad.

Se puso a observar a aquella mujer cualquiera con algo que contar, con esa cantidad de palabras que salían de su boca sin parar, porque llevaban demasiado tiempo escondidas en el fondo de su corazón, entre el miedo y el dolor.

Extrañamente esa persona vestida de payaso que jugueteaba con la verdad sí se podía mover, sí podía seguir con su camino, sí podía seguir con su destino, sí podía seguir con su vida llena de paz y de felicidad. Y eso por qué podría pasar.

En ese momento, aquellas personas que no se podían mover, que estaban ahogándose sin saber por qué, empezaron a sacar sonidos de dentro de su ser. Sonidos que querían mostrar la deseperación que tenían de ver la realidad, de poder ver a aquella persona vestida de payaso que jugueteaba con la verdad, que libremente se podía mover porque había sido capaz de sacar del fondo de su corazón todas esas palabras que se quedan escondidas, entre el miedo y el dolor.

La persona vestida de payaso que jugueteaba con la verdad, se acercó a la mujer cualquiera con algo que contar y se puso a escuchar todas esas palabras que salían de su boca, todas esas frases que nadie era capaz de entender porque no tenían limpio todo su ser. Pero aquella persona vestida de payaso que jugueteaba con la verdad era diferente porque había sido capaz de sacar del fondo de su corazón todas esas palabras que se quedan escondidas, entre el miedo y el dolor.

Las palabras que luchaban por salir de aquella mujer cualquiera con algo que contar, se introducían en el alma de aquella persona vestida de payaso que jugueteaba con la verdad, que tenía ganas de escuchar. Cuando se iban introduciendo por todo su ser, se transformaban en bellas frases que le llenaban de felicidad y que le transmitían una inmensa positividad.

Cómo era posible que a aquella persona vestida de payaso que jugueteaba con la verdad le ocurriera eso y el resto de personas siguieran en aquel lugar, sin poderse mover, sin poder caminar, sin poder seguir con su camino, lleno de paz y de felicidad.

La mujer cualquiera que tenía algo que contar, miró a aquella persona vestida de payaso que jugueteaba con la verdad,con cara de felicidad y de su boca empezaron a salir bellas frases que inundaban todo su ser y le devolvían de nuevo la ilusión, por ser feliz en esta Tierra y salir al final de la condena, de tener esas palabras dentro de su alma escondidas en el fondo de su corazón, entre el miedo y el dolor.

Las palabras, transformadas en bellas frases que llenaban de felicidad y transmitían una inmensa positividad, ya no se peleaban por buscar la manera de salir de aquella condena de vivir en aquel lugar, lleno de oscuridad, en el fondo del corazón, entre el miedo y el dolor,

La mujer cualquiera que tenía algo que contar miró a su alrededor y pudo ver, que aquellas personas que estaban sin poderse mover, empezaban a llorar y sus miradas se llenaban de paz. Poco a poco, fueron recobrando el movimiento y el ahogo fue desapareciendo, y empezaron a sentir, que desde ese momento, iban a ser capaces de tomar el verdadero camino que les llevaría a vivir la vida llena de paz y felicidad.

La persona vestida de payaso que jugueteaba con la verdad, miró a los ojos de la mujer cualquiera con algo que contar y le dijo unas bellas palabras, que todavía hoy resuenan en el alma de toda la humanidad: "Que nadie nunca te haga pensar, que no sirves en esta vida para lo que tú desees soñar porque muy equivocadas están, esas personas que se creen, que tienen en su haber, la verdad de la humanidad. Para todos nos es fácil opinar, juzgar y dañar. Nunca vuelvas a encerrar en el fondo de tu corazón, entre el miedo y el dolor, aquellas palabras que gratuitamente la gente te quiera decir, sobre tu manera de sentir y de vivir".

La mujer cualquiera con algo que contar abrazó en ese momento al payaso que jugueteaba con la verdad y decidió, en aquel lugar, que no permitiría que nadie le dijera que no sirve para lo que desee soñar y que nunca más volvería a encerrar en el fondo de su corazón todas esa palabras que se quedan escondidas, entre el miedo y el dolor.

Todas las personas que habían estado sin poderse mover, seguían en aquel lugar escuchando a la mujer cualquiera con algo que contar y al payaso que jugueteaba con la verdad, sabiendo que iban a ser capaces de tomar el verdadero camino que les llevaría a vivir una vida perfecta llena de paz y felicidad, decidieron que nunca más volverían a juzgar, opinar y dañar para que ninguna persona tuviera que llevar en el fondo de su corazón todas esa palabras que se quedan escondidas, entre el miedo y el dolor.

Desde aquel día, todas las personas que viven en la Tierra son capaces de tomar el verdadero camino que les lleva a vivir la vida llena de paz y felicidad, y nunca más ningún ser ha tenido que llevar en el fondo de su corazón todas esas palabras que se quedan escondidas, entre el miedo y el dolor.

Maite










lunes, 17 de agosto de 2009






Libro de autoayuda que explica lo que se puede hacer para intentar mejorar el dolor físico y del alma.