sábado, 24 de diciembre de 2016


¡¡¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2017!!!
¡¡¡Os Quiero Universos!!!
¡¡¡Millones de Besos!!!

sábado, 26 de diciembre de 2015


¡¡¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2016!!!
¡¡¡Os quiero Universos!!!
¡¡¡Millones de besos!!!

miércoles, 24 de diciembre de 2014

martes, 5 de agosto de 2014

Pensamientos del día


Después de un largo tiempo sin escribir, aquí estoy de nuevo para compartir con vosotros un trocito de mi alma...

Durante estos meses de silencio forzado, me he dedicado a observar todo lo que ocurría a mi alrededor y ha sido terrible presenciar el sufrimiento que hoy en día se respira en la humanidad. En general, hay un ambiente de dolor y negatividad, donde las soluciones no son sencillas y la desesperanza es nuestra compañera de viaje.

Y realmente, qué podemos hacer cuando nuestra vida está sin rumbo y el final del camino se prevé negro??? Creer en la vida.

Hace mucho tiempo que aprendí que todo ocurre por algo, y que de lo más doloroso, más negativo y de lo que más sufrimiento nos genera, siempre se puede aprender. Si yo narrase toda mi vida desde el principio hasta ahora, no creo que nadie me creyese, ya que mis compañeros de viaje durante este tiempo han sido el dolor y el sufrimiento, pero si alguien viniese y me dijera que puedo cambiar mi pasado y eliminar todo eso que he tenido que vivir, sin lugar a dudas me negaría a cambiarlo.

Mi gran aprendizaje en esta vida no ha sido cuando me han pasado cosas buenas, que reconozco que han sido las menos, sino cuando he sido capaz de sonreír aún teniéndolo todo en contra, cuando he sido capaz de ser feliz aunque nada en la vida me sonriera y únicamente estaba rodeada de sombras. Entiendo que habrá gente que pensará que es imposible sonreír en ciertas situaciones demasiado dolorosas como para poderlas soportar, pero hasta en esas terribles situaciones, podemos ser capaces de mirar al cielo y encontrar un rayito de esperanza.

Para mí, lo más terrible que me podría pasar en esta vida sería perder a mi hijo, pero hasta en esa terrible situación, intentaría sonreír recordando todos los bellos momentos que viví con él y pensando que seguro que a él no le gustaría verme destruida por la pena. Y otra cosa que me dolería en lo más profundo de mi corazón sería no tener nada que darle de comer, pero lo que haría en esas circunstancias sería salir a la calle e intentar que la bondad de la gente nos brindará aunque fuera un trozo de pan que podernos llevar a la boca, ya que yo todavía creo en la generosidad humana.

Hace un tiempo leí un libro de un psicólogo donde decía que si tienes un techo donde dormir, que puede ser en un centro de acogida, alimento que comer, que puede ser en un comedor social, y agua que beber, que puede ser en una fuente, tienes cubiertas las necesidades básicas y ya sólo por eso puedes ser feliz. El resto de cosas que tengas, serán añadidos, pero nunca serán absolutamente necesarias para poder vivir con una bella sonrisa en la boca.

Yo, después de todo lo que he tenido que vivir en la vida, no puedo estar más de acuerdo con las palabras de este sabio hombre, ya que ciertamente esas tres cosas son las únicas imprescindibles que necesitamos para poder vivir felices en esta Tierra. En demasiadas ocasiones perdemos el tiempo deseando y soñando con el cuerpo perfecto, la mujer o hombre perfecto, la casa perfecta, el coche perfecto, los amigos perfectos, la familia perfecta.... y no nos damos cuenta de que todo eso realmente carece de importancia. Si a mí me viniera el genio de la lampara y me concediera tres deseos, sólo le pediría salud, porque teniendo salud, ya tienes todo en esta vida, aunque desgraciadamente sólo nos damos cuenta cuando la perdemos.

Sé que estamos pasando por un momento complicado a nivel mundial, pero tenemos que ser capaces de ser positivos e intentar poner nuestro granito de arena para intentar cambiar esta situación en la que nos encontramos. Seguro que si todos uniéramos nuestras fuerzas, saldríamos pronto de esta situación. Yo estoy dispuesta a luchar, y tú, ¿me quieres acompañar?

Para despedirme, os quería dar las gracias por estar siempre ahí y seguir visitando este blog. Sé que llevo muchos días sin escribir, pero es que mi cuerpo no ha querido ser bueno y me lo ha puesto complicado para poder sentarme frente al ordenador. Pero bueno, de momento deciros que quien sigue ganando la batalla soy yo ;)

Gracias por existir!!!

Felicidad para todos!!!



miércoles, 19 de febrero de 2014

Enlace en pdf al libro Del Dolor a la Felicidad


Hace ya mucho tiempo que quería que mi libro se pudiera leer sin necesidad de tenerlo que comprar. Por esa razón, a partir de hoy, todo el que quiera leer el libro lo podrá hacer totalmente gratis a través de dos enlaces que he puesto en este blog. Uno está en la parte de arriba y a la derecha, y otro, en la parte más alta, debajo de la portada del libro y el nombre del blog. Los dos se llaman: Enlace en pdf al libro Del Dolor a la Felicidad.

Está en formato pdf y se puede leer directamente en el enlace o también se puede descargar.

En breve, lo pondré en formato eBook o Epub.

Espero que disfrutéis de él, lo mismo que disfruté yo al escribirlo, y gracias por leer todo lo que mi alma quiere expresar.

Os dejo aquí otro enlace:

Libro Del Dolor a la Felicidad

Felicidad para todos!!!

lunes, 10 de febrero de 2014

El hombre que no creía en el amor


Quiero contarte una vieja historia sobre un hombre que no creía en el amor. Se trataba de una persona normal, como tú y como yo, pero lo que lo hacía especial era su manera de pensar: estaba convencido de que el amor no existía. Había acumulado mucha experiencia en su intento de encontrar el amor, por supuesto, y observado a la gente que tenía a su alrededor. Se había pasado buena parte de su vida intentando encontrar el amor y había acabado por descubrir que el amor no existía.

Dondequiera que fuese solía explicarle a la gente que el amor no era otra cosa que una invención de los poetas, una invención de las religiones que intentaban, de este modo, manipular la débil mente de los seres humanos para controlarlos y convertirlos en creyentes. Decía que el amor no era real y que, por esa razón, ningún ser humano lo encontraría jamás aun cuando lo buscase.

El hombre continuó hablando incansablemente de todas las razones por las cuales creía que el amor no existía y siguió diciendo: «Yo ya he pasado por todo eso. No volveré a permitir que nadie manipule mi mente y controle mi vida en nombre del amor». Sus argumentos eran bastante lógicos y convenció a mucha gente con sus palabras. El amor no existe.

Sin embargo, un día, este hombre salió a dar un paseo por un parque, donde se encontró, sentada en un banco, a una hermosa mujer que estaba llorando. Cuando advirtió su llanto, sintió curiosidad, se sentó a su lado y le preguntó si podía ayudarla. También le preguntó por qué lloraba. Puedes imaginar su sorpresa cuando ella le respondió que estaba llorando porque el amor no existía. Él dijo: «Esto es increíble: ¡una mujer que cree que el amor no existe!». Por supuesto, quiso saber más cosas de ella.

-¿Por qué dice que el amor no existe? -le preguntó.

-Bueno, es una larga historia -replicó ella-. Me casé cuando era muy joven, estaba muy enamorada, llena de ilusiones y tenía la esperanza de compartir mi vida con el que se convirtió en mi marido. Nos juramos fidelidad, respeto y honrarnos el uno al otro, y así creamos una familia. Pero, pronto, todo empezó a cambiar. Yo me convertí en la típica mujer consagrada al cuidado de los hijos y de la casa. Mi marido continuó progresando en su profesión y su éxito e imagen fuera del hogar se volvió para él en algo más importante que su propia familia. Me perdió el respeto y yo se lo perdí a él. Nos heríamos el uno al otro, y en un momento determinado, descubrí que no le quería y que él tampoco me quería a mí. Pero los niños necesitaban un padre y esa fue la excusa que utilicé para continuar manteniendo la relación y apoyarle en todo. Ahora los niños han crecido y se han independizado. Ya no tengo ninguna excusa para seguir junto a él. Entre nosotros no hay respeto ni amabilidad. Sé que, aunque encontrase a otra persona, sería lo mismo, porque el amor no existe. No tiene sentido buscar algo que no existe. Esa es la razón por la que estoy llorando.

Como la comprendía muy bien, la abrazó y le dijo:

-Tiene razón, el amor no existe. Buscamos el amor, abrimos nuestro corazón, nos volvemos vulnerables y lo único que encontramos es egoísmo. Y, aunque creamos que no nos dolerá, nos duele. No importa cuántas relaciones iniciemos; siempre ocurre lo mismo. Entonces ¿para qué seguir buscando el amor?

Se parecían tanto que pronto trabaron una gran amistad, la mejor que habían tenido jamás. Era una relación maravillosa. Se respetaban mutuamente y nunca se humillaban el uno al otro. Cada paso que daban juntos les llenaba de felicidad. Entre ellos no había ni envidia ni celos, no se controlaban el uno al otro y tampoco se sentían poseedores el uno del otro. La relación continuó creciendo más y más. Les encantaba estar juntos porque, en esos momentos, se divertían mucho. Además, siempre que estaban separados se echaban de menos.

Un día él, durante un viaje que lo había llevado fuera de la ciudad, tuvo una idea verdaderamente extraña. Pensó: «Mmm, tal vez lo que siento por ella es amor. Pero esto resulta muy distinto de todo lo que he sentido anteriormente. No es lo que los poetas dicen que es, no es lo que la religión dice que es, porque yo no soy responsable de ella. No tomo nada de ella; no siento la necesidad de que ella cuide de mí; no necesito echarle la culpa de mis problemas ni echarle encima mis desdichas. Juntos es cuando mejor lo pasamos; disfrutamos el uno del otro. Respeto su forma de pensar, sus sentimientos. Ella no hace que me sienta avergonzado; no me molesta en absoluto. No me siento celoso cuando está con otras personas; no siento envidia de sus éxitos. Tal vez el amor sí existe, pero no es lo que todo el mundo piensa que es».

A duras penas pudo esperar a volver a casa para hablarle de su extraña idea. Tan pronto empezó a explicársela, ella le dijo: «Sé exactamente lo que me quieres decir. Hace tiempo que vengo pensando lo mismo, pero no quise compartirlo contigo porque sé que no crees en el amor. Quizás el amor sí que existe, pero no es lo que creíamos que era». Decidieron convertirse en amantes y vivir juntos, e increíblemente, las cosas no cambiaron entre ellos. Continuaron respetándose el uno al otro, apoyándose, y el amor siguió creciendo cada vez más. Eran tan felices que incluso las cosas más sencillas les provocaban un canto de amor en su corazón.

El amor que sentía él llenaba de tal modo su corazón que, una noche, le ocurrió un gran milagro. Estaba mirando las estrellas y descubrió, entre ellas, la más bella de todas; su amor era tan grande que la estrella empezó a descender del cielo, y al cabo de poco tiempo, la tuvo en sus manos. Después sucedió otro milagro, y entonces, su alma se fundió con aquella estrella. Se sintió tan inmensamente feliz que apenas fue capaz de esperar para correr hacia la mujer y depositarle la estrella en sus manos, como una prueba del amor que sentía por ella. Pero en el mismo momento en el que le puso la estrella en sus manos, ella sintió una duda: pensó que ese amor resultaba arrollador, y en ese instante, la estrella se le cayó de las manos y se rompió en un millón de pequeños fragmentos.

Ahora, un hombre viejo anda por el mundo jurando que no existe el amor, y una hermosa mujer mayor espera a un hombre en su hogar, derramando lágrimas por un paraíso que una vez tuvo en sus manos pero que, por un momento de duda, perdió. Esta es la historia del hombre que no creía en el amor.

¿Quién de los dos cometió el error? ¿Sabes qué es lo que no funcionó? El que cometió el error fue él al pensar que podía darle su felicidad a la mujer. La estrella era su felicidad y su error fue poner su felicidad en las manos de ella. La felicidad nunca proviene del exterior. Él era feliz por el amor que emanaba de su interior; ella era feliz por el amor que emanaba de sí misma. Pero, tan pronto como él la hizo responsable de su felicidad, ella rompió la estrella porque no podía responsabilizarse de la felicidad de él.

No importa cuánto amase la mujer al hombre, nunca hubiera podido hacerle feliz porque nunca hubiese podido saber qué es lo que él quería. Nunca hubiera podido conocer cuáles eran sus expectativas porque no podía conocer sus sueños.

Si tomas tu felicidad y la pones en manos de alguien, más tarde o más temprano, la romperá. Si le das tu felicidad a otra persona, siempre podrá llevársela con ella. Y como la felicidad sólo puede provenir de tu interior y es resultado de tu amor, sólo tú eres responsable de tu propia felicidad. Jamás podemos responsabilizar a otra persona de nuestra propia felicidad, aunque cuando acudimos a la iglesia para casarnos, lo primero que hacemos es intercambiar los anillos. Colocamos la estrella en manos de la otra persona con la esperanza de que nos haga felices y de que nosotros la haremos feliz a ella. No importa cuánto ames a alguien, nunca serás lo que esa persona quiere que seas.

Ese es el error que la mayoría de nosotros cometemos nada más empezar. Asentamos nuestra felicidad en nuestra pareja y no es así como funciona. Hacemos todas esas promesas que somos incapaces de cumplir, y entonces, nos preparamos para fallar.

“La maestría del amor”

Dr. Miguel Ruiz.



martes, 24 de diciembre de 2013

¡¡¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2014!!!


Este año quería hacer una felicitación especial, porque para mí este año no ha sido uno más de mi vida. Hace ya varios meses que no entro aquí por culpa de que mi salud no se encuentra en su mejor momento. El 2013 ha sido un año muy duro para mi cuerpo, pero lleno de enseñanzas que nunca olvidaré y que me han hecho sonreír a diario. Y aunque no he podido escribir aquí todo lo que me hubiera gustado, deciros que siempre estáis en mi corazón, ya que cada uno de vosotros sin pretenderlo, formáis parte de mi vida.

Podría deciros, como siempre he hecho, que os deseo montañas de felicidad, de paz, de amor... Pero este año quiero centrar mi deseo en una única cosa: "SALUD"

Os deseo que tengáis un 2014 lleno de toneladas de salud, y que esa salud os haga sentiros los hombres y mujeres más afortunados del planeta. Que esa salud os genere montañas de felicidad, de paz y de amor. Que esa salud os haga recordar a diario que todavía os quedan muchos años por vivir. Y que esa salud os haga poseedores sin saberlo del mayor tesoro que un ser humano puede tener en esta bella Tierra.

Y yo a este año 2014 sólo le pido que me dé la oportunidad de seguir aprendiendo de todo lo que me ocurra. Que pueda seguir aquí con vosotros, que pueda escribiros mis sentimientos más profundos, que pueda contaros los pensamientos que invaden a mi mente, que pueda compartir lo que llevo dentro de mi alma, que os ponga una bella frase que inunde de felicidad mi corazón, y sobre todo, que pueda seguir estando al lado de mi querido hijo, que es la luz que me ilumina cada día.

Disfrutad de estas maravillosas fiestas!!!

Os quiero de todo corazón!!!

Nos vemos muy pronto!!!

Toneladas de salud para todos!!!

jueves, 22 de agosto de 2013

Quererse bien...


Uno de los mayores placeres que me aporta esta vida es disfrutar del amor. Pero en este caso no me refiero al mío propio, sino al del resto de la humanidad. Me encanta vivir las historias de amor de la gente que me rodea y mis películas favoritas están relacionadas con este bello sentimiento, eso sí, con obligado final feliz :D

Hace ya mucho tiempo que una persona que adoro me dijo que el secreto del amor no estaba en quererse mucho, sino en quererse bien. Pero claro, aquí la pregunta sería ¿y qué hay que hacer para quererse bien?

Yo creo que el secreto está primero en quererse a uno mismo, ya que si nosotros mismos no somos capaces de querernos, difícilmente vamos a amar como realmente se merece a nuestra pareja. Es cierto que nada más conocer al supuesto amor de nuestras vidas, todo nos parece perfecto de él, pero en poco tiempo todo lo maravilloso que veíamos en un principio, se empieza a ver con otros ojos, se empieza a ver de otra manera. Nos empiezan a molestar ciertas aptitudes, rápidamente nos sentimos atacados por sus palabras y prácticamente sin querer empezamos a notar que nos hemos equivocado con nuestra elección. Pero lo que no nos paramos a pensar es en qué punto esa persona que había conectado con nosotros a la perfección y de una manera casi mágica, ha dejado de ser nuestra alma gemela para convertirse en un ser humano que es capaz hasta de molestarnos con su presencia.

Y aquí, en este punto, es donde volvemos a lo que os he dicho al principio. El problema es que como generalmente no nos queremos a nosotros mismos como deberíamos, acabamos viendo nuestros propios defectos en la persona amada, acaban saliendo nuestros miedos y temores que nos bloquean y nos hacen ver con otros ojos al ser que un día fuimos capaces de amar con locura. Y en ese momento es cuando estamos perdidos, ya que difícilmente vamos a ser capaces de volver a sentir ese amor que sentimos por nuestra pareja.

Para mí, el secreto de la felicidad en pareja radica en aprender a querernos a nosotros mismos con nuestros defectos y virtudes, y hacer lo mismo con la persona que hemos elegido para acompañarnos en nuestro caminar. Todos, repito todos, tenemos imperfecciones y no podemos pretender que nuestras parejas sean perfectas. Además, a esta vida hemos venido a aprender y la forma de hacerlo es equivocarnos mil y una vez, y muchas de esas equivocaciones las solemos cometer con la persona que más amamos. Por esa razón deberíamos de pararnos a reflexionar cuando empezamos a notar que nos hemos equivocado con nuestra elección, y de esa reflexión deberíamos sacar la conclusión de si verdaderamente hemos dejado de amar a ese ser especial que un día decidimos meter en lo más profundo de nuestro corazón, o si lo que verdaderamente está pasando es que estamos viendo defectos que nosotros mismos tenemos y no somos capaces de superar.

Si me encantan las películas de amor es porque en ellas se muestra lo mejor de una relación de pareja, cuando dos seres se encuentran y se enamoran profundamente. Es verdad que si nos mostraran la vida de los protagonistas diez años después, la inmensa mayoría estaría separada y habría cambiado ese amor puro, por otro sentimiento bastante menos profundo. Pero ¿por qué no trabajar para que ese amor puro y verdadero dure toda la vida?

Si has encontrado al amor de tu vida, trabaja todos los días para mantener esa llama viva, trabaja para quererte a ti mismo y quererle a él como si fuera una prolongación de tu cuerpo, trabaja para que la vida junto a él sea todos los días un sueño hecho realidad... Y si estás con la persona equivocada, termina cuanto antes tu relación para empezar la búsqueda del verdadero amor, ya que esa búsqueda merece la pena, ya que todos tenemos el derecho de sentir eso que vemos en las películas de amor y tanto nos llena.

En este post voy a incluir una canción que me encanta, y aunque realmente es de desamor, su estribillo es para escucharlo sin parar...

Os deseo a todos que os queráis con locura, pero recordar que hay que quererse bien...